La forma en la que nos hablamos influye mucho en cómo nos sentimos. Muchas personas mantienen un diálogo interno muy crítico consigo mismas.
La autocompasión consiste en relacionarte contigo con la misma comprensión que tendrías con alguien a quien quieres.
Puedes probar este ejercicio:
1. ¿Qué estoy sintiendo ahora?
2. ¿Cómo me estoy hablando?
3. ¿Qué le diría a un amigo en esta situación?
Practicar la autocompasión no significa dejar de mejorar, sino acompañarte con respeto mientras atraviesas dificultades.
Pequeños cambios en el diálogo interno pueden tener un gran impacto en el bienestar emocional.